Osteopatía en Santander y Cantabria

 

La osteopatía es una ciencia, un arte, una filosofía y una auténtica medicina manual, que tiene como principal objetivo ajustar los distintos desequilibrios del individuo a nivel estructural, químico, emocional y energético.

Utililizando técnicas de diagnóstico y tratamiento distintas y variadas, tales como técnicas funcionales, miofasciales, estructurales, viscerales y craneosacras, el osteópata tiene como objetivo la recuperación máxima de salud en el paciente, pero respetando en todo momento los mecanismos de autorregulación del individuo y las leyes de la naturaleza.

La medicina manual es tan antigua, que existen evidencias de su utilización en civilizaciones tan dispares como la egipcia, china, griega…sabemos incluso que Hipócrates, el padre de la medicina actual, usaba procedimientos de medicina manual y con el precepto máximo y, actualmente a menudo olvidado, de no agredir al individuo (“non nocere”).

Sin embargo a lo largo de los siglos y sobre todo a partir de la edad media, existe un vacío documental y un abandono progresivo de la medicina manual, hasta la llegada del siglo 19, época en la cual se atravesaron momentos de confusión y controversia en la práctica de la medicina, y en la que sobresalió principalmente la figura de Andrew Taylor Still(1828-1927), el cual presentó por primera vez su filosofía y práctica de la osteopatía en 1874. Su desencanto con la práctica médica de aquellos tiempos le condujo a formular una nueva filosofía médica a la que él denominó medicina osteopática. Realizó una gran síntesis del pensamiento médico y edificó su nueva filosofía aunando los antiguos y milenarios conocimientos médicos con las actualizaciones médicas de su época, al mismo tiempo que se enfrentaba abiertamente a los que para él hacían una mala práctica de la medicina, en especial por el abuso y uso inadecuado de los medicamentos.

La nueva filosofía médica de Still consistía esencialmente en lo siguiente:

–         La globalidad y el concepto holístico de la salud; este concepto habla de la integración global del organismo humano más que de la suma de sus partes; hace hincapié en el hecho de que el paciente merece una evaluación completa en cualquier momento y lugar, independientemente de la naturaleza de las quejas que presente. El sistema musculoesquelético comprende la mayor parte del cuerpo humano y sus alteraciones influyen en el resto del organismo y viceversa, por ejemplo un paciente que presenta una disfunción torácica primaria necesita no sólo de una evaluación musculoesquelética y fascial sino también de una evaluación cardíaca y pulmonar.

–         El poder curativo de la naturaleza y de nuestros sistemas de autorregulación; el cuerpo dispone de innumerables mecanismos homeostásicos esenciales  para recuperarse de la enfermedad y mantener la salud; por tanto el papel del osteópata será incrementar esta facultad inherente a cada paciente y sobre todo respetar estos sistemas de autorregulación, evitando maniobras y actuaciones intempestivas.

–         La estructura gobierna a la función; la correlación estructura-función había sido ya defendido por Virchow a principios del siglo 19 y Still aplicó este principio en su concepto de integración global del cuerpo, afirmando que la estructura gobernaba a la función y que la función influía en la estructura.

–         Concepto del control neurológico; todas las funciones corporales se encuentran bajo algún tipo de control por parte del sistema nervioso central, periférico y autónomo(simpático y parasimpático). Las distintas alteraciones en la actividad del sistema nervioso, se traducen en distintos cambios identificables por medio del diagnóstico palpatorio. Todos estos mecanismos reflejos están sujetos permanentemente a controles excitatorios e inhibitorios, centrales o locales, modificando constantemente la actividad de todo el sistema nervioso en respuesta a distintos estímulos, e influyendo sobre el sistema músculoesquelético, visceral y endocrino.

–         La ley de la arteria; toda célula depende para su función del suministro de oxígeno, de glucosa y del resto de sustancias necesarias para su correcto metabolismo; dicho suministro lo lleva a cabo la parte arterial de la circulación, la cual dispone de una poderosa bomba, el miocardio del corazón, controlado por el Sistema Nervioso Autónomo, el cual, a través del plexo cardíaco, es el encargado de propulsar la sangre y nutrir a los tejidos. Estas arterias se encuentran inmersas en compartimentos fasciales del cuerpo, los cuales al hallarse en lesión, las someten a distintas tensiones compresivas y torsiones que pueden entorpecer el suministro del flujo sanguíneo.

Por otro lado tenemos los sistemas venoso y linfático, destinados al transporte de los productos metabólicos de desecho. Estos sistemas carecen de la fuerza de empuje de la bomba cardíaca, por lo que dependen directamente del sistema músculoesquelético, para su fuerza propulsora, y principalmente del diafragma.Por tanto la afectación de cualquiera de estos sistemas, provocará una acumulación de sustancias de desecho en el medio ambiente celular interfiriendo en la salud  y en la capacidad de recuperación de una enfermedad o lesión.