Técnica Metamórfica

La vida es la gran sanadora, lo impregna todo y actúa como un poder en la materia al que llamamos fuerza vital; la vida es creación de la que surge el movimiento, el movimiento es cambio y, es la fuerza vital la que sustenta este cambio dentro de los diversos ciclos de la existencia.

Ningún estado es permanente, ya lo expreso, al final de su vida, Usui, el gran maestro japonés de Reiki: “ si algo me ha dado paz interior en mi vida, es comprender que nada es permanente”. Por muy lento que sea el proceso, siempre se está experimentando un cambio.

La Técnica Metamórfica, pone especial énfasis en la idea de que, más allá de esta fuerza vital, el principio con el que se debe practicar es permitir esos cambios, es decir simplemente que fluya la VIDA.

Muchas escuelas de sanación consideran que la vida consciente se inicia en el momento del nacimiento y en la niñez, sin embargo en cuanto una célula es creada, ya posee una conciencia elemental, por eso podemos decir que la vida comienza en el momento de la concepción; además en el período de la gestación, los nueve meses que transcurren entre la concepción y el nacimiento, se establece nuestras estructuras físicas, mentales, emocionales y comportamentales.

Nuestra vida, a partir del nacimiento, se basa en este período prenatal, en el cual nos vemos sometidos a la influencia de innumerables factores diferentes:

Influencias materiales: aquellas que son heredadas de nuestros padres y ancestros a través de los genes.

Influencias inmateriales: existen 3 tipos

Elementos humanos: arquetipos, inconsciente colectivo, condicionamientos culturales, etapas evolutivas, creencias y formas de pensamiento, el karma…

Elementos cósmicos: posición de los planetas, formación planetaria, radiaciones cósmicas, influencias geográficas y climáticas.

Elementos universales: son los estados que el hombre puede conocer más allá de su experiencia o realidad normal, más allá de la materia, el tiempo o el espacio, como la inteligencia universal, el amor infinito, el concepto de vida, los potenciales de movimiento y cambio…

Cómo y porqué nos afectan estas influencias no siempre resulta fácil de entender y de explicar, pero sí sabemos que con la Técnica Metamórfica podemos trabajar sobre todas estas influencias, centrándonos en la fuerza vital que las sustenta, y así nos damos cuenta de que contamos con la posibilidad de ELEGIR si queremos que se manifiesten o nos afecten.

Todas estas influencias y factores dan forma a los patrones de nuestra vida y quedan establecidos durante dicho período prenatal; en esencia somos la conciencia que se ha desarrollado durante la gestación, como resultado de todas las influencias presentes en el momento en el que fuimos concebidos.

Por tanto la Técnica Metamórfica se centra en estos 9 meses, y además se ha descubierto que dicha estructura de gestación se ve reflejada en el cuerpo, en particular en ciertas partes de los pies, manos y cabeza y, este período formativo puede ser recuperado a través de estas zonas.

El practicante, que trabaja únicamente como catalizador, entiende que la vida está haciendo el trabajo que el paciente necesita, su TRANSFORMACIÓN, es por ello que la técnica no va únicamente dirigida a personas con problemas físicos, psíquicos o emocionales, sino también a aquéllas que deseen crecer como personas. Estos crecimientos y cambios se producirán a través de nuestra facultad para curarnos a nosotros mismos, para crear realmente nuestro ser. Por consiguiente, uno de los aspectos más importantes de esta técnica, es la actitud mental del practicante, el objetivo es trabajar con la fuerza vital, sin imponer la voluntad de dirigirla en modo alguno, ya que el ser humano cuenta, de la misma manera que una oruga se transforma en mariposa, con una programación interna que ha quedado establecida en el momento de nuestra concepción para crecer y desarrollarnos según sus pautas.

Esta programación se desvela como un movimiento que nos impulsa desde nuestra identidad actual, hasta la que potencialmente podemos alcanzar, y depende de que nos libremos de nuestros viejos patrones y de que reconozcamos que los síntomas que experimentamos, son simplemente manifestación de una parte de la vida pero no del todo.

No se debe trabajar en base a los síntomas, los cuales son irrelevantes, ya que todo el trabajo lo lleva a cabo la fuerza vital del paciente, al cual le da no lo que quiere sino lo que realmente necesita. Por tanto también es muy importante la combinación de concienciación, buena disposición y aceptación por parte del paciente, no juzgar lo que ocurra ni dejarse invadir por pensamientos negativos, ya que cualquier resultado que se produzca, formará parte de su proceso de transformación.

A partir de la reflexología, Robert Saint John, naturópata y explorador intuitivo, desarrolló la Técnica Metamórfica, creando su propio gráfico, sobre los puntos reflejos del pie y otras zonas corporales, en los que se refleja no sólo el cuerpo físico, sino también un mapa psicológico y un mapa del período de gestación. Con estos mapas se trabaja sin tener en cuenta el factor tiempo y sin prestar atención ni a síntomas, ni a enfermedades, sin embargo sí trabajamos el patrón prenatal, que es el área que representa el momento en que se establece por primera vez nuestras fortalezas y debilidades. Este factor tiempo no es lineal, ya que los conflictos continúan con nosotros en el presente, y con esta técnica se puede influir en esta estructura temporal, ya que la fuerza vital puede alterar las formas del pasado que aún ejercen efecto sobre él y desarticularlas.

La Técnica Metamórfica trabaja con los pies, manos y cabeza, que son las áreas de comunicación externa que se corresponden con las 3 acciones primarias: MOVER, HACER, PENSAR y en una vida equilibrada se utiliza las 3 simultáneamente: la inspiración inicial, la ejecución y el movimiento de la acción.

En la vida atraemos la realidad que necesitamos, todo lo que encontramos en la vida, sea lo que sea, es el medio que nos permitirá crecer como individuos; las circunstancias e incidentes que atraemos no se presentan ante nuestra puerta de forma arbitraria, sino que son lo que necesitamos en ese momento, aunque no lo reconozcamos a nivel consciente.

Así se establecen los cimientos de la realidad actual de cada uno de nosotros, a través de hechos que han quedado cristalizados en el tiempo, en forma de memorias celulares inconscientes y, todas las ayudas, oportunidades, obstáculos y dificultades de nuestra vida permanecen con nosotros como resultado de patrones iniciales, formados por las influencias precipitadas en el momento de la concepción y, a lo largo de la vida, en forma de condicionamientos y creencias.

De nuestra actitud mental depende convertir esta programación en oportunidades u obstáculos, por ejemplo una persona puede enfermar en la madurez, y aunque esa debilidad haya surgido después de tantos años, ya estaba presente en el momento de la concepción y la actitud de la persona podrá convertir este hecho aparentemente nefasto en una oportunidad para crecer interiormente, corregir actitudes y pensamientos negativos, cambiar pautas alimentarias, mostrar una nueva filosofía de vida… o por el contrario, interpretarlo como una catástrofe y seguir viviendo con actitudes dañinas y destructivas. En el primer caso, su actitud favorecerá su recuperación, en el segundo, el problema podría continuar largo tiempo.

Finalmente, con la Técnica Metamórfica partimos de la base de que todas las formas de enfermedad hablan de bloqueos de energía, y de que cuando el flujo de energía recupera la normalidad, la dolencia desaparece.