Tipos de estrés

febrero 03, 2012  |   Artículos Temáticos,Biología del Estrés,Blog   |     |   0 Comment

Según su ORIGEN:

Estrés emocional:

Situaciones que producen una respuesta emocional o mental tales como: desengaños, pérdidas de seres queridos, problemas económicos, conflictos interpersonales, jubilación, cambios en la familia, problemas laborales…
En cada uno de nosotros todas estas situaciones producirán una reacción determinada y diferente según nuestra educación, creencias, nivel de aprendizaje y de crecimiento personal, ya que no siempre somos del todo responsables de lo que nos ocurre, pero sí lo somos de las emociones y pensamientos que acompañan a cada conflicto; a partir de este punto es cuando se puede afirmar si una persona gestiona correctamente o no su estrés.


Estrés físico y medioambiental:

Enfermedades.
Abuso de sustancias tóxicas (alcohol, drogas, tabaco )
Desequilibrios en la alimentación( exceso de azúcares refinados, grasas animales, exceso o insuficiencia de proteínas, falta de vitaminas y minerales, deshidratación…). A este apartado podríamos dedicarle un capítulo entero, puesto que la alimentación juega un papel decisivo en el tratamiento y prevención del estrés crónico.
Estresores externos que causan un desequilibrio físico-químico y/o alteran las funciones vitales de nuestro organismo( ruidos, estímulos ópticos, contaminación medioambiental, contaminación electromagnética, intoxicaciones y envenenamientos a innumerables sustancias químicas presentes en nuestra vida diaria, tales como metales pesados, pesticidas, exceso de fármacos, plásticos, hormonas sintéticas…)

Según su DURACIÓN:

Estrés agudo:

Es la reacción inmediata a una amenaza, dicha amenaza puede ser cualquier situación que nuestro consciente y/o inconsciente interpreta como un peligro.

En la mayoría de los casos, una vez que la amenaza aguda ha pasado, la respuesta se inactiva y los niveles hormonales de estrés vuelven a la normalidad.

Estrés crónico:

El actual modo de vida nos somete a situaciones estresantes por largos períodos de tiempo; es entonces cuando el organismo cambia de táctica y se mantiene en esa situación sostenida con un cambio significativo en los niveles hormonales y funciones de los órganos internos, que puede llevarnos a un estado final de sobrecarga orgánica y de agotamiento, es decir de enfermedad.

Por tanto el estrés de larga duración, tanto emocional como mental, acaba dando lugar a una manifestación física y/o química, como diría Wilheim Reich una impregación, como una coraza de tejido indurado a nivel muscular y fascial; por otro lado un estrés físico y/o químico continuado puede llegar a provocar un efecto mantenido a nivel emocional o mental; este círculo vicioso dificulta aún más la recuperación total.

“Todo cambio en la mente o en el espíritu, puede reflejarse en el cuerpo”. Aristóteles.